Live Concert Reviews

LONDON TIMES REVIEW (live concert)

Eliane Elias at Ronnie Scott’s, W1 by Clive Davis
4/24/08

Some people would prefer to make claims for the grandiose Brad Mehldau, but in terms of swing and emotional subtlety Eliane Elias’s trio is very hard to beat at the moment. (I leave the great Ahmad Jamal out of the equation, as he is clearly in a league of his own.) Her work has reached new depths in recent years. The turning point, perhaps, was the unfussy set of Jobim vocals she recorded about a decade ago. Since then, Elias has grown in confidence as a singer.

It’s a sign of her growing appeal that the “house full” sign was on display for her opening night at Ronnie Scott’s. The Brazilian did not disappoint. She and her partners – the bassist Marc Johnson and the drummer Adam Nussbaum –are at the top of their form right now. Even some alarming creaking noises from the house piano in the closing stages could not derail one of the most explosive performances I have heard in the past year.

The ghost of Bill Evans loomed large – naturally enough, as he was the subject of Elias’s recent tribute disc, Something for You. That most gentle of pieces Waltz for Debby was dispatched with absolute authority, and the trio shifted to warp speed on a miraculous treatment of You and the Night and the Music. Nussbaum’s playing, in particular, was a master class in controlled aggression.

Earlier, Elias had reprised that alternative Brazilian national anthem Chega de Saudade. My only complaint about the performance of Jobim’s Fotografia – a beautiful song that never quite gets played as often as it deserves – was that Elias sang it in English first, and added part of the Portuguese lyrics almost as an afterthought. But on such a satisfying night, that is the smallest of quibbles.


MALLORCA DIARIO

Eliane Elias deslumbra en el inicio del Jazz Voyeur
September 11 2009

Palma – La pianista y vocalista brasileña Eliane Elias ha causado sensación en el concierto que ha dado inicio a la sexta edición del Jazz Voyeur Festival. Con una sala a tope de público la artista ha hecho disfrutar cada canción de su repertorio y sus músicos también se han sabido ganar los acalorados aplausos de los fans de la bossa nova.

Eliane Elias destila magia además de arte. Así ha quedado demostrado cuando la blonda brasileña afincada en Nueva York ha aparecido este viernes en el escenario del Conservatorio de Palma ataviada con un sensual vestido negro y subida a unos zapatos de tacones rojos.

Pero su presencia ha sido aún más impresionante cuando la música ha comenzado a sonar. Eliane ha brindado mucho más que su dulce voz en un concierto a la vez didáctico. La artista ha explicado los orígenes de cada uno de los temas que tan bien interpreta logrando introducir a la gente en el seductor universo de las melodías de su tierra.

Los músicos que han compartido escenario con ella no se han quedado atrás. Con cada solo han arrancado eufóricas palmas y el broche con ‘Desafinado’ ha sido agradecido por el público con entusiastas pedidos de bises. Al final el deseo de todos se ha cumplido cuando han salido otra vez para cantar ‘La chica de Ipanema’ y con un saludo final muy bonito, cantante y músicos se han despedido hasta la próxima.

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DAMM FESTIVAL INTERNACIONAL DE JAZZ DE BARCELONA

October 25, 2008

Eliane Elias y Marc Johnson, el exquisito arte del dúo
El sábado por la noche, el dúo formado por el piano de Eliane Elias y el contrabajo de Marc Johnson (por primera vez en Cataluña en este formato tan absolutamente exigente) triunfó por todo lo alto en el Teatre-Auditori Sant Cugat. Con temas de Bill Evans y algunos clásicos muy bien elegidos de la música brasileña y, como dijo la pianista y cantante desde el escenario, “con el alma desnuda”, la pareja conmovió profundamente al público.

A la salida, cuando Elias y Johnson acudieron a firmar discos, se encontraron con una multitud que quería que los artistas, como habían prometido antes del concierto, firmaran autógrafos de sus últimos discos. Elias apareció, tras hora y media de concierto y un pequeño descanso para reponerse (a base de queso y vino tinto), enfundada en una espectacular capa negra y roja, a juego con sus zapatos, para atender a las múltiples personas que la esperaban, y que le regalaron una última ovación. “El contacto con los fans es maravilloso. Me encanta poder hablar un poco con ellos y ver su ilusión cuando les firmo mis discos”, explicó Eliane….Tanto ella como Johnson dejaron en Sant Cugat un sabor de artistas tan amables como creativos y ambiciosos, a la altura de una audiencia que siguió en entregado silencio uno de los conciertos más exquisitos jamás escuchados.

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BILBAO live concert review

LA DIVA DESCALZA
La exuberante pianista brasileira Eliane Elias susurró bossa nova, tocó los marfiles y mostró su palmito en el Arriaga al reabrir el 365 Jazz Bilbao

October 6 2008
07.10.08 -

El profesor Bernabé Tierno conferencia que existen dos tipos de seres humanos: los tónicos y los tóxicos. O sea los posis y los negas. Ejemplos de los primeros son el empático Pato, un golfista golferas que manifiesta un olímpico desdén hacia todo tipo de trabajo, pero también la brasileña Eliane Elías, ambiciosa, talentosa, disciplinada y trabajadora. Tóxicos… hum… no conocemos a nadie.

La diva de los marfiles tuvo el honor de inaugurar el programa 365 Jazz Bilbao el lunes en el teatro Arriaga, adonde acudió hasta el alcalde. Eliane Elias apareció provocadora y exuberante, con melena rubia, un vestidito corto negro de escote palabra de honor que mostraba un gran balcón, medias de rejilla, brazaletes de tela negra en plan Gilda/Rita Hayworth pero con las manos desnudas, claro, y zapatos negros sobre taconazo rojo. Se sentó la diva ante el piano de cola, disimuladamente se descalzó para poder pisar los pedales de éste, puso un mohín de disgusto ante alguna imperfección por ella detectada, sonrió cortés y simpática a sus músicos, y arrancó la velada chispeante al interpretar a Jobim. Al acabar, la diva residente en dos casas de Nueva York (una en los Hamptons, oigan, ni Neguri en sus mejores tiempos), exigió que nadie sacara fotos, que las luces rojas la distraían.

El concierto discurrió suavito y bastante magistral. Ora instrumental ora vocal y susurrante. Ella desplegó ora alegría desbordante ora nostalgia complaciente, pues ya hemos dicho que la Elias es tónica. El repertorio se basó en la bossa de Brasil y en el swing clásico yanqui, y osó con algún híbrido entre ambos. En la segunda pieza apareció el guitarrista, su paisano Rubens de la Corte, que insufló bossa al ‘Call Me’ de Astrud Gilberto. La tercera, ‘Baubles, Bangles And Beads’, le salió pizpireta a lo Ernestine Allen o Sarah Vaughan, y seguidamente, con motivo del 50 aniversario del nacimiento de la bossa, recreó ‘Chega de saudade’ de Jobim/Moraes, éxito popularizado por João Gilberto (ex ministro de cultura de Brasil, ya saben) y donde el jazz alcanzó el brillo de festival estival y el baterista, Rafael Barata, otro paisano, se salió al final con unos baquetazos que auscultaban la espalda y la psique del oyente.

Esta fue una de las cimas, aunque no se quedó atrás el swing de club de luxe ‘They Can’t Take That Away From Me’, de los Gershwin, el primer éxito de Fred Astaire, que Eliane Elias asumió como si fuese la Vaughan. Luego repasó a Veloso con grandeza y genialidad en ‘A Rã’, y el jazz prevaleció en el tributo a su adorado Bill Evans a través de un instrumental pianístico que rozó la clásica y contó con gotas de bajo al inicio (el contrabajista era Marc Johnson, el último del propio Evans y el actual marido de Elias, que no le presentó como tal, por cierto) y a través de otro tema chispeante, ‘A Sleepin’ Bee’, en el que ella se puso en pie, de nuevo calzada, para cantar con swing sexy, para exibir su exuberancia al borde del tablado y para demostrar en tres dimensiones que está buena, antes de volver a sentarse y descalzarse para un solo sobre las teclas con la rudeza clásica de Nina Simone.

Regaló una bossa más muy buena y los dos últimos temas fueron flojitos, incluso el ‘Desafinado’ de Jobim en revisión instrumental que tuvo algún momento potable, sobre todo del baterista. Pero en el bis la diva se redimió y dejó el pabellón alto con ‘Garota de Ipanema’, suavísima, sensual, dulcísima y totalmente tónica, y con el adiós que resultó ‘So danço samba’, de Jobim también, vibrante, exultante y orgulloso, con la Eliane recordándonos a Michel Camilo.

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